Cuando alguien desarrolla una solución técnica novedosa, lo primero que quiere saber es cómo protegerla. En Argentina existen dos figuras principales para hacerlo: la patente de invención y el modelo de utilidad. Aunque parecen similares, tienen diferencias importantes que determinan cuál conviene usar según el caso.

¿Qué es una patente de invención?

La patente de invención protege creaciones nuevas que implican una actividad inventiva y son susceptibles de aplicación industrial. En términos simples, protege inventos que representan un avance significativo respecto a lo que ya existe. Un nuevo medicamento, un proceso industrial innovador o un dispositivo tecnológico nuevo son ejemplos típicos.

La patente de invención otorga exclusividad por 20 años desde la fecha de presentación de la solicitud, sin posibilidad de renovación.

¿Qué es un modelo de utilidad?

El modelo de utilidad, en cambio, protege mejoras funcionales sobre objetos o herramientas ya existentes. No requiere el mismo nivel de inventiva que una patente, sino que basta con que sea una mejora práctica y novedosa. Por ejemplo, una nueva forma de una herramienta que la hace más cómoda o eficiente.

El modelo de utilidad otorga exclusividad por 10 años desde la presentación, tampoco renovable.

Diferencias clave

¿Cuál conviene en cada caso?

Si desarrollaste algo completamente nuevo que representa un salto tecnológico, la patente de invención es el camino. Si mejoraste un objeto existente de forma práctica y concreta, el modelo de utilidad puede ser suficiente y más accesible. En ambos casos, la clave es actuar rápido: la novedad es un requisito fundamental y se pierde si la invención se divulga públicamente antes de presentar la solicitud.

¿Tenés una idea o invento y no sabés cómo protegerlo? Consultame antes de divulgarla.